sábado, 26.05.2012 03:03
 
 

Actualidad

Un viaje por la música y la cultura de África

Experimentar la alegría de vivir africana: estrellas de la música de las Islas de Cabo Verde y de Senegal se hallan...seguir

© Thomas Dorn

Actualidad

Política

Crece el populismo de derecha en el sureste de Europa  

Economía

¿Cada vez más difícil comerciar con Argentina?  

Cultura

Alberto Durero: las raíces de su arte  

Retrato

Vecindad ecológica

Adriana López, de Colombia, desarrolla modelos en Bonn, en la Universidad de las Naciones Unidas, con el fin de mejorar...seguir

Eventos

Vivir con cómics

Un viaje de descubrimiento al mundo de los súper héroes: el Museum Europäischer...seguir

Enlaces

Centro Alemán de Información para Latinoamérica

El Centro Alemán de Información para América Latina, que se localiza en la Ciudad de México,...seguir

Bookmarks
| |

“Berlín es nuevamente una ciudad”

Alemania vuelve a conformar una unidad, dice Frederick Taylor. El conocedor británico de Alemania presentó recientemente su libro más reciente: “El Muro”

Sr. Taylor, luego de escribir un libro sobre el bombardeo de Dresde, en su nueva obra se dedica usted al Muro de Berlín. ¿Qué le atrae de la historia alemana?

Ello tiene que ver por un lado con mi fascinación por el idioma alemán. En la escuela leímos, entre otros escritores, a Goethe, Schiller, Mann y Kafka. Por otro lado, me atraen los contrastes de la historia alemana. Durante siglos, la sociedad alemana fue sumamente culta, un fanal del humanismo europeo. Luego, en la primera mitad del siglo XX, puso de manifiesto una alarmante brutalidad. ¿Cómo fue posible? Todavía investigo sobre la respuesta a esa pregunta.

¿Cuándo y cómo se enteró de la existencia del Muro de Berlín?

Fue el 13 de agosto de 1961, cuando yo tenía 13 años. Ese día comenzó la construcción del Muro. Lo recuerdo exactamente, porque mi padre sufrió un infarto cardiaco. Para distraer a los niños, estaba prendido el televisor. Allí vi las imágenes de soldados fronterizos y cercas de alambre de púas.

¿Dónde estaba usted el 9 de noviembre de 1989?

Amigos que habían salido de viaje nos habían dejado su vivienda en Londres. No había televisor, se había roto y estaba en reparación. No fue sino a la mañana siguiente, cuando abrí el diario, que me enteré de la caída del Muro. Naturalmente, la noticia me alegró mucho. Por otro lado, también quedé muy triste por no haber podido seguir ese maravilloso suceso en vivo en la televisión.

Durante sus actividades como historiador, usted también investigó en la RDA. ¿Cómo experimentó el país?

El trabajo fue muy agotador, no sólo por las dificultades para conseguir un visado. El personal en los archivos centrales de Potsdam y Merseburg se comportó muy correctamente, pero eran personas frías. Los trabajadores de la planta química Leunaer Chemie-Werke hablaban, por el contrario, abiertamente. Me contaban de los problemas con los directivos comunistas de la fábrica. A diferencia del personal de los archivos, no ­daban la impresión de tener miedo de hablar con una persona de “Occidente. En la RDA me sentí muy oprimido, tuve ­casi una sensación de claustrofobia. Cuando volví a Occidente, de inmediato pudo volver a respirar libremente.

Usted visita Alemania una y otra vez. ¿Se han unificado realmente Berlín y Alemania 20 años después de la caída del Muro?

No del todo todavía. La tarea de la reunificación es sin duda más difícil de lo que la mayoría de los observadores pensó en 1989. La economía planificada de la RDA generó grandes diferencias entre ambas partes de Alemania. Regiones como Turingia o Sajonia, que hace cien años se contaban entre las más innovadoras y de mayor bienestar de Europa, perdieron en 1945 muchos cerebros, que se marcharon a Occidente. Llevará todavía algún tiempo y mucho trabajo culminar la reunificación. Pero si Alemania supera bien la actual crisis económica y continúa apoyando a los seres humanos en los nuevos Estados federados, las generaciones que han vivido sin el Muro podrán volver a conformar una unidad. La capital alemana constituye un caso diferente. Sin duda, Berlín es nuevamente una ciudad, apasionante, poco cara y comparable sin ninguna duda con Londres y París. Berlín es sumamente atractiva para jóvenes seres humanos de todo el mundo.

¿Es la Revolución Pacífica de la RDA un modelo para otros países?

Se puede constatar que los dirigentes comunistas de los años 80 no estuvieron dispuestos a matar a su propia población para conservar el poder. En el caso de sus predecesores de la era estalinista, hubiera sido quizás otra cosa. Notables fueron también la claridad de objetivos y la habilidad política del movimiento de derechos civiles de la RDA. Son un ejemplo perfecto del humanismo alemán que mencioné al principio. ¿Pero es la Revolución Pacífica un modelo ­para el mundo? De ello no estoy muy ­seguro. Sencillamente porque en otras regiones del mundo quienes detentan el poder tienen muchos menos escrúpulos y la oposición es mucho menos ­disciplinada.

Frederick Taylor

conoce la historia alemana debido a diversas estadías que lo llevaron en los años 70 a vivir por largo tiempo en ambos Estados alemanes. Taylor, de 62 años, estudió Historia Moderna y Filología Alemana y es miembro de la Royal Historical Society. Es conocido como autor y traductor. Su libro sobre el bombardeo de Dresde en la Segunda Guerra Mundial, publicado en 2004 con el título “Dresde. Martes 13 de febrero de 1945” fue un best seller internacional.

19.03.2009
Bookmarks
| |