La interconexión mundial de personas y sociedades se ha convertido en algo normal en el siglo XXI. Colegas, socios y amigos se comunican a diario desde todas partes del mundo. La cooperación global hace tiempo que se ha convertido en cotidiana, especialmente en la ciencia. La investigación se desarrolla casi siempre en equipos internacionales. Los estudiantes acumulan experiencia internacional de forma temprana y después se abren camino en el mercado laboral global.
Nosotros aprovechamos ese intercambio global de conocimientos, ideas y tecnologías, puesto que es el motor para la innovación y el crecimiento en Alemania. Además, el intercambio aumenta el entendimiento mutuo entre países y culturas.
Aparte de las oportunidades que nos ofrece esta interconexión mundial, ésta también nos plantea desafíos. Problemas como la inestabilidad de los mercados financieros, la inseguridad energética y el cambio climático afectan a todas las regiones de la Tierra y, por ello, no pueden ser resueltos por un solo país.
Esto convierte el intercambio científico internacional en un importante componente de nuestra política exterior. Es la base para una mayor comprensión de los actuales desafíos comunes, en cuanto que globales. Además, una ciencia interconectada contribuye al diálogo intercultural, a la estabilidad y a asegurar la paz. Por este motivo, el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores fomenta desde hace décadas las relaciones científicas y de investigación de Alemania en el mundo. Pero no podemos ni queremos conformarnos con lo conseguido. La competencia en el mercado global de la educación aumenta, surgen nuevos centros científicos en otros lugares del mundo y con ellos nuevos emplazamientos económicos y culturales. Con la Iniciativa de Política Científica 2009, bajo el lema “Unir mundos del saber”, confirmamos y ampliamos nuestro compromiso del pasado. Instrumentos de cooperación académica existentes y probados desde hace tiempo se van a ampliar y a complementar con otras medidas.
De este modo, la política exterior contribuye en la medida de sus posibilidades a la internacionalización de nuestras sedes científicas.
Crea estímulos adicionales y condiciones marco favorecedoras para el desarrollo transfronterizo de la ciencia. La política científica exterior es una respuesta a los desafíos y, sobre todo, a las oportunidades que presenta la interconexión global de nuestras sociedades. Con ella se puede movilizar a personas, construir puentes y unir mundos del saber.
Dr. Thomas Götz, Delegado de Política Científica Exterior del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores













