Veinte años pueden cambiar mucho. La RDA se ha transformado en la “Powerhouse Eastern Germany”. Con ese título promueve Alemania exitosamente las inversiones en los nuevos Estados federados, que atraen a cada vez más empresas extranjeras. Sólo EE.UU. está representado con unas 300 empresas. Se trata por ejemplo del fabricante de chips AMD, que ya ha invertido más de 6.000 millones de dólares en fábricas en Dresde, en el centro de la microelectrónica: “Silicon Saxony”, otra muestra de cuánto ha cambiado, no sólo para los inversionistas, sino sobre todo para la gente en el este de Alemania.
El nivel de vida de la mayoría de los alemanes se equiparó en el este y el oeste ya en los años 1990. Ya sea en cuanto a la calidad de la vivienda, el número de automóviles o el de computadoras: hoy prácticamente no existen diferencias. El ingreso real en el este ha alcanzado entre el 80 y el 85 por ciento del nivel occidental. Si bien la tasa de desempleo en el este es actualmente, con un 12,1 por ciento, casi el doble de la del oeste (6,6 por ciento), sobre todo en centros económicos como Dresde, Chemnitz y Leipzig, la densidad de ocupación es mayor que en algunas regiones del oeste. La infraestructura de transporte y telecomunicaciones en el este se cuenta entre las más modernas del mundo. También en ese sector se evidencian los éxitos del “Despegue Este”, cuya base económica es el Pacto Solidario entre la Federación y los Estados federados. Sobre la base del Pacto Solidario I, de 1993, hasta 2004 los nuevos Estados federados recibieron 94.500 millones de euros. El Pacto Solidario II, de 2005, les asegura hasta 2019 otros 156.000 millones de euros. En los próximos años, las sumas irán descendiendo, sin embargo, continuamente.
No sólo los proyectos punteros en “Silicon Saxeny” sugieren que el este necesitará en el futuro cada vez menos apoyo financiero. También el “Solar Valley”, entre Halle, Dresde y Fráncfort del Oder, está firmemente establecido. En septiembre fue inaugurada en Luckenwalde, Brandeburgo, la mayor fábrica europea de módulos solares. También Bitterfeld, en Sajonia Anhalt, antes la cuenca carbonera de la RDA, se ha transformado en un centro de la industria solar. Y la empresa Jenoptik, fundada en 1990 en Jena, ha conquistado ya fama mundial, por ejemplo en los sectores de la técnica láser y sistemas ópticos. A ello se agrega el triángulo de excelencia de Microsistemas Ópticos, entre Jena, Ilmenau y Erfurt, una red de investigación interdisciplinaria. Esos centros conforman la base para innovaciones y permiten augurar más progresos en todos los nuevos Estados federados. ///













